El fiduciario quedó enterrado luego de la turbulencia que atravesó el año pasado el sector de activos digitales, según Agustín Carstens, director del Banco de Pagos Internacionales. «Esa batalla ha sido ganada»,  «Una tecnología no genera dinero confiable».

Quito, 1 de marzo de 203.- El sector de activos digitales aún se lame las heridas del colapso de US$2 billones y el colapso en noviembre de la plataforma de intercambio FTX de Sam Bankman-Fried, que se convirtió en uno de los casos de delitos corporativos de más alto perfil en la historia de Estados Unidos.

El bitcoin, por ejemplo, cayó 65 % a US$24.150 desde un pico cercano a US$69.000 en 2021. El desplome de las criptomonedas y una serie de quiebras relacionadas socavaron la afirmación de que se puede confiar en los tokens como depósitos de valor y medios de intercambio.

«Solo la infraestructura legal e histórica detrás de los bancos centrales proporciona una gran credibilidad» al dinero, dijo Carstens, y agregó que anticipa una «firme declaración» del Grupo de los 20 para fortalecer la regulación del sector de activos digitales.

El sector cripto es una actividad financiera que realmente solo puede existir «bajo ciertas condiciones», dijo. Carstens también habló en la Autoridad Monetaria de Singapur y dijo que las monedas digitales del banco central, o CBDC, y los depósitos tokenizados pueden ayudar a la eficiencia.

Propuso el modelo de una cadena de bloques unificada bajo una asociación público-privada donde un banco central sustenta la confianza en las CBDC. En su discurso, Carstens se refirió a las criptomonedas estables del sector privado. Dijo que los reguladores deben asegurarse de que las starcoins no perjudiquen a inversionistas y consumidores ni fragmenten el sistema monetario.

Las monedas estables son tokens criptográficos que están destinados a tener un valor fijo, por ejemplo, US$1, pero algunos han explotado, cargando a inversionistas con pérdidas.

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